Cambio,  crisis de los 40,  "You are the change", cambio de carrera

Puede ser que ya lleves años pensándolo «No es mi lugar», «No aguanto más este trabajo», «No quiero pasar lo que me queda de vida en esta empresa»

Este tipo de pensamientos en bucle no suelen ser sencillos de gestionar. Van y vienen. Cuando crees que ya has tomado la decisión de optar por la comodidad y seguir en tu empresa actual, vuelve ese runrún mental que te grita que estás echando tu vida a perder en un trabajo o en una empresa que ya no te aporta.

Primer mensaje: tranquilidad.

Le pasa a muchísimas personas.

Es cierto que el concepto de crisis de los 40 no tiene un respaldo científico como diagnóstico psicológico. Sin embargo, culturalmente sí existe una etapa vital que suele favorecer la introspección y la reflexión sobre cómo queremos vivir la segunda mitad de nuestra vida.

¿Qué suele suceder en esta etapa de la vida?

Cambian las preguntas

Hasta los 30 o 35 años la pregunta suele ser: ¿Qué quiero conseguir?

A partir de los 40 empieza a aparecer otra muy distinta: ¿Me queda tiempo para conseguir lo que realmente quiero?

La psicóloga Laura Carstensen lo explica a través de la Teoría de la Selectividad Socioemocional. Cuando percibimos que el tiempo futuro es más limitado, dejamos de priorizar acumular experiencias y empezamos a buscar experiencias con más significado.

Por ese cambio de prioridades es por lo que muchas personas cambian de trabajo, reducen su jornada o dejan de perseguir determinados objetivos.

No es falta de ambición. Simplemente cambian las prioridades.

La identidad profesional empieza a cuestionarse

Has conseguido aquello por lo que llevabas luchando desde los veinte y ahora que lo tienes, aparece una pregunta incómoda: ¿Era esto lo que iba a hacerme feliz?

Aparece un conflicto entre éxito profesional y bienestar

Empiezas a valorar más tu tiempo, tu energía y tu calidad de vida.

Y entonces viene la gran pregunta: ¿Quiero vivir así otros veinte años?

Se acumulan los cambios vitales

No ocurre una sola cosa. Ocurren muchas al mismo tiempo.

Cada cambio, por separado, suele ser manejable, pero todos juntos obligan a reorganizar la vida lo que a veces también es ese disparador para querer un cambio.

El trabajo deja de ser el único elemento de nuestra identidad

Durante muchos años nos hemos definido por nuestra profesión.

«Soy director.»

«Soy responsable. de»

Pero poco a poco empiezan a cobrar fuerza otras identidades.

«Soy padre.» «Soy madre.» «Soy músico.» «Soy deportista.» «Soy actor.»

Y es entonces cuando nos damos cuenta de que el trabajo había ocupado demasiado espacio en quiénes somos.

En realidad, la llamada crisis de los 40 suele ser una crisis de coherencia.

Dejamos de preguntarnos: ¿Qué quiero conseguir?

Y empezamos a preguntarnos: ¿Cómo quiero vivir?

Personalmente, me parece maravilloso.

Segundo mensaje: cambiar no es el problema

Miles de personas dan un giro profesional a los 40, a los 50 o incluso más tarde. La cuestión no es cambiar, la cuestión es diseñar bien ese cambio para no encontrarte exactamente en el mismo punto dentro de un año.

Y aquí me vais a permitir una reflexión. No todo vale.

Tercer mensaje: no todo es posible, y eso no es una mala noticia

No me gusta generar falsas expectativas.

Si mañana decido que quiero ser la primera bailarina del Ballet Bolshói, probablemente me estaría engañando, por mucho que alguien me diga que con esfuerzo todo es posible.

Las decisiones importantes deberían apoyarse en dos pilares: la emoción y la lógica.

La emoción es la que nos mueve.

La lógica es la que sostiene la decisión cuando la emoción desaparece.

Y eso es, precisamente, lo que hace que una decisión siga pareciéndonos buena con el paso del tiempo.

¿Estás pensando en cambiar de trabajo a los 40?

Hacer este viaje en solitario no siempre es fácil, pero has de empezar cuestionándote y reflexionado.

¿Qué estilo de vida quiero llevar? ¿Qué identidades quiero reforzar? ¿A qué cosas no quiero renunciar? ¿Qué elementos quiero incorporar en mi nueva vida?

Esto va de diseñar tu nueva vida, por ello el centro no ha de ser el trabajo, sino el diseño de la vida que quieres vivir.

A veces necesitamos a alguien que nos ayude a ordenar las ideas antes de tomar una decisión que puede afectar a muchos años de nuestra vida. Si estás en ese momento, puedo ayudarte a conseguir:

¡Llámame, y hablamos!

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